¿Suecia, socio o donante? ¡Ante todo, un amigo!

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En la mesa inaugural durante el evento 30 años de cooperación y amistad el día 25 dse febrero de 2010 se abordó el tema de cómo caracterizar a la nación azul y amarilla: ¿Socio? ¿Donante? A través de sus historias, anécdotas y resultados, los panelistas concordaron: Suecia ha sido ante todo un amigo.En ambiente de fiesta, María Tegborg, Consejera de Asdi, comentó que era un día para celebrar.  El mismo día en que la Revolución Popular Sandinista inició su gobierno en julio de 1979, comentó Tegborg, llegó al país un representante del Ministerio de Relaciones Exteriores sueco con el objetivo de ayudar a la reconstrucción del país. A partir de los años noventa el enfoque de la cooperación sueca fue la reducción de la pobreza, enfatizando que la cooperación no debe verse exclusivamente de dinero o recursos materiales, sino de aspectos integrales de la vida misma: que la mujer no muera en el hospital, que los campesinos tengan qué comer, que los ciudadanos puedan ejercer su democracia.

Detrás de los documentos, informes y reuniones extenuantes en estos treinta años, la meta ha sido una mejor calidad de vida de los nicaragüenses. Si bien es cierto que en 2011 finalizará el proyecto de salida gradual de Nicaragua de la cooperación sueca, decisión tomada en 2007 por el Gobierno sueco en aras de concentrar recursos en un menor de países, Tegborg comentó que esta realidad no debe verse como un adiós definitivo, pues aunque la cooperación bilateral termina, la relación continúa a través de ONG suecas que se mantienen en el país.

“Encontrar y dialogar, los nicaragüenses tienen la palabra”, expresó Tegborg para dar inicio a la mesa debate, en donde participaron Aminta Granera (Primer Comisionada de la Policía Nacional), Mauricio Gómez (ex Ministro de Cooperación Externa), Eivor Halkjaer (ex Embajadora de Suecia en Nicaragua), Álvaro Montenegro (ex Embajador de Nicaragua en Suecia), Telémaco Talavera (Presidente del Consejo Nacional de Universidades y Rector de la Universidad Agraria) y Søren Vøhtz (Embajador de Dinamarca en Nicaragua).

La moderadora de la mesa, Claudia Pineda (Directora Ejecutiva IEEPP), dio la palabra a la ex Embajadora Halkjaer, quien recordó que en las últimas dos décadas se siguió desarrollando proyectos vinculados a la realidad nicaragüense, como FondeAgro y el apoyo a la Policía Nacional y a temas neurales como la igualdad de mujer y el fortalecimiento de la Sociedad Civil, enmarcado en la realidad compleja de Nicaragua. “Suecia ha sido socia con la nación, con el pueblo”, sostuvo la ex Embajadora.

Aminta Granera, Primer Comisionada de la PNAminta Granera, Primer Comisionada de la PNLa Primera Comisionada Granera comentó que la experiencia Suecia-Policía Nacional, que data de inicios de la década de 1990, ha sido de las más ricas, pues juntos se ha caminado de la mano veinte de los treinta años de la historia institucional del cuerpo policial. “Suecia no es un país donante para la Policía Nacional, es un país amigo”, afirmó sonriente, “país amigo que se ha caracterizado en compartir más que dar, en compartir juntos más que enseñar, en compartir riquezas y recursos comunes más que sólo canalizar dinero. Ellos vinieron a nosotros, y nosotros fuimos a ellos”.

Como lecciones destaca que el apoyo y cooperación debe responder a las necesidades institucionales y que el compromiso mutuo debe ir más allá de lo económico e involucrarnos “en un proceso humano”.

Por su parte, el Embajador Vøhtz compartió que los vínculos de Dinamarca con Suecia incluyen historia, lengua y costumbres comunes, y que Suecia, para su país, es familia. Recalcó que la salida de la cooperación Sueca ha sido bien planificada, “ni los donantes, ni los socios, ni los socios locales pueden sentirse sorprendidos por este rompimiento”, pero que cuando alguien se va, hay dos opciones, concentrarse en el duelo o en la alegría y celebración. En la disyuntiva de tener que elegir entre si Suecia es socio o donante, respondió que Suecia es socio primero y después donante.

Al tomar la palabra el Ingeniero Telémaco Talavera compartió la visión de los invitados anteriores, al hacer énfasis que más que un donante, Suecia es un socio y un país amigo, pues todos “hemos trabajado juntos para una sociedad más justa y solidaria”. Puede terminar la cooperación formal, pero la amistad continúa. Como logro principal mencionó la cooperación técnica-investigaba, lograr que todos los que docentes de la UNA tuvieran el nivel de grado, primero, y luego de maestría y doctoral. “Ha sido una cooperación solidaria, respetuosa, no vinieron a imponer, Nicaragua siempre propuso qué quería”, finalizó.

La experiencia como Ministro de Cooperación Externa de Mauricio Gómez le permite evaluar con propiedad el tema, exponiendo que la cooperación sueca ha sido muy generosa con más de 800 millones de dólares hacia Nicaragua, con resultados positivos indiscutibles. Destacó la importancia de la actitud responsable de Suecia de ir disminuyendo paulatinamente su ayuda e ir saliendo, y que ahora nos toca a los nicaragüenses tomar las riendas y continuar con estos proyectos en marcha.

El Dr. Álvaro Montenegro comenzó su intervención con una pregunta que causó sonrisas al público, al preguntarse cómo dos países tan lejanos geográficamente y a primera vista tan diferentes pueden desarrollar vínculos tan estrechos. Montenegro subrayó el ejemplo de FondeAgro, programa de microcrédito para el micro y pequeño productor, y que además de la asistencia técnica brinda la posibilidad de colocar sus productos en el extranjero. Al recordar tres décadas llenas de tanta historia que llegan a su fin, señaló que sentía una “mezcla de felicidad y tristeza”.

En vista que ningún invitado expresó qué se hizo mal y qué se pudo haber hecho mejor, la moderadora les abordó e hizo la consulta directamente, y todos respondieron de forma similar. Granera, por ejemplo, respondió que “no haría nada diferente, lo volvería a hacer todo igual”, mientras Montenegro, Talavera y Gómez compartían respuestas como “quizás empujarlos un poco más para que se queden”, “más tiempo, para ver más resultados” y “que fueran sesenta y no treinta años”.

La mesa cerró con personalidades del público brindando sus propias experiencias y anécdotas, entre ellas amigos de la OEA, UNICEF, PNUD, UPONIC y la UNICIT, mientras Rafael Henríquez, del Fondo Común-Oxfam, hizo una observación pertinente sobre la frase nicaragüense de “hacerse el sueco”, usada para denotar indiferencia o incomprensión, y que justamente lo que menos ha hecho el pueblo de Suecia ha sido “hacerse el sueco”.

El calor de la media mañana apenas se sentía entre tanto calor humano, mismo que ha caracterizado a los treinta años de cooperación y amistad de Suecia con Nicaragua.

 


Texto: Ulises Juárez
Foto: Margarita Montealegre

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